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Hacia donde nos llevarán los metaversos

por
Miguel F colaborador

Transcurrieron ya 30 años desde que el escritor Neal Stephenson nos presentara su mítica novela “Snow Crash”. Era el año 1992 y la cultura Cyberpunk ya se había infiltrado en todas las ramas del arte, mostrándonos paisajes oscuros, iluminados apenas con unos letreros de neón y tecnologías con las que en aquel momento solo podíamos soñar. En ese contexto, la novela  plasmaba por primera vez el término “Metaverso”, haciendo referencia a un universo virtual al que  las personas podían conectarse utilizando determinados dispositivos de alta tecnología.

Hoy en día, los Metaversos dejaron de ser un concepto asociado a la ciencia ficción, para empezar a formar parte de nuestras vidas. Si bien su desarrollo aún está en las primeras etapas, la competencia entre varias empresas del rubro tecnológico por ser quién domine el futuro mundo virtual, como Meta (NASDAQ: FB) o Microsoft (NASDAQ: MSFT), logra que los avances se den a pasos agigantados. Quizás como consumidor, podemos tener preferencia por algunas de las empresas involucradas, pero lo cierto es que la intriga más grande no es cuál será la empresa triunfadora, sino más bien lo que nos ofrecerán los Metaversos de aquí a 10 o 20 años.

Películas recientes como “Ready player one” nos sumergen en una alternativa sombría, pero posible, en donde el mundo sufrió un deterioro generalizado tanto en recursos como en aspectos sociales y culturales, de forma tal que los seres humanos utilizan un Metaverso como medio de “escape”, es decir, se dieron por vencidos en los intentos de mejorar su realidad, y por ende prefieren pasar la mayor cantidad posible de tiempo dentro de una realidad virtual. En ese preciso momento es donde ingresan en la ecuación aspectos filosóficos e incluso existenciales, ya que podríamos comenzar a plantearnos cuál es nuestra verdadera realidad.

El relato de Jorge Luis Borges “Del rigor en la ciencia” aborda el tema desde una perspectiva interesante. Supongamos que un grupo de cartógrafos creara un mapa de un territorio en tamaño real, es decir, cada milla de territorio, tiene su correspondencia en una milla de mapa que es colocada sobre el territorio en sí mismo. De esta forma obtendríamos un mapa en tamaño real, que ya no sería una simulación del territorio, sino que formaría parte del territorio propiamente dicho, un sistema montado sobre otro sistema que oficia como realidad. La gran incógnita es cuál de las dos realidades sobrevivirá a la otra.

Al nacer, inmediatamente aprendemos a aceptar a todo aquello que nos rodea como realidad, pero ¿qué ocurrirá cuando existan Metaversos tan sofisticados que opaquen nuestra percepción?. Las nuevas generaciones probablemente tengan la posibilidad de optar por un “abanico” de realidades disponibles y entonces elegir en cuál de ellas pasarán la mayor cantidad de su tiempo. Sin embargo, hoy en día nuestra realidad es innegable, y quizás siga siendo así como consecuencia del misticismo que la rodea. Podemos tener cientos de teorías sobre el surgimiento del universo y la vida, pero por el momento no somos capaces de comprobar ninguna de ellas. En cambio, todas las nuevas realidades que puedan surgir, llevarán estampadas el logotipo de su creador, conoceremos nombre y apellido de cada una de las personas que contribuyeron a crear esa realidad.

Si bien el desarrollo de los Metaversos está aún en sus etapas iniciales, vivimos en una época en donde la aplicación de avances como la descentralización y la inteligencia artificial, acortan notablemente los tiempos de desarrollo. Nos basta con comparar nuestra vida en el año 2002 con nuestra vida actual para ver en forma concreta los avances tecnológicos que desarrollamos en apenas 20 años. Lo cierto es que la carrera ya comenzó, y tenemos casos que auguran un futuro prometedor, como por ejemplo Decentraland, que permite a sus usuarios acceder con avatares únicos y socializar, explorar, comerciar y comprar parcelas, por nombrar solo algunas de las infinitas posibilidades que brinda. Para las transacciones comerciales, posee su propia moneda: MANA, la cual posee una emisión limitada, haciendo aún más interesante el aspecto económico de este universo.

Sin dudas, tarde o temprano, todos nosotros tendremos interacción con estos universos virtuales, no importa si estemos interesados o no, la Era de la Información nos arrastra por arroyos que desembocan en el río tecnológico. Diversas tecnologías que en un principio parecían extrañas y difíciles de comprender, ya son parte de nuestra vida en forma natural. Radio, TV, Videojuegos, Internet, fueron contemplados con incredulidad y un poco de desconfianza por aquellas generaciones que vivieron su llegada, y en la actualidad, no podemos imaginar nuestra vida sin esas tecnologías. Quizás dentro de algunas décadas, cuando todos nosotros seamos muy mayores, recordaremos como una anécdota esa época en la que había una sola realidad.

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