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Gaceta Diaria de Quantfury

🎭Entretenimiento

Nostalgia en forma de arcades

por
Miguel F colaborador

Si tuviéramos que mencionar las industrias que más han crecido exponencialmente en las últimas décadas, sin dudas por nuestra mente desfilaba la industria de los videojuegos. Sin que nos demos cuenta, transcurrieron ya cinco décadas desde que los primeros títulos hacían su aparición, causando asombro entre la gente que no comprendía realmente cómo era posible interactuar con algo que sucedía en una pantalla.

Hoy en día esta industria compite cabeza a cabeza, e incluso supera en algunos aspectos a la facturación de industrias gigantes como la de la música y el cine, generando miles de puestos de trabajo a lo largo de todo el mundo. En la actualidad es normal toparnos con videojuegos que poseen un alto grado de realismo y con guiones al nivel de una película cinematográfica, pero no siempre fue así. Allá por la década de 1970 aparecían los primeros Arcades, máquinas ubicadas en locales específicos de entretenimiento que permitían jugar a un determinado videojuego a cambio de fichas o monedas. Empresas como Capcom, Midway, Taito y más tarde Nintendo (TYO: 7974) y Sega (TYO: 6460) eran las reinas de la industria. Juegos como Pong, Space Invaders, Asteroids, Donkey Kong y Galaga, entre muchos otros, reunían durante horas a la juventud en salas ruidosas e iluminadas solo por las luces de las pantallas.

Sin dudas había comenzado la época dorada de los videojuegos, y aún ni siquiera habían hecho su aparición las consolas hogareñas en forma masiva. No fue hasta finales de la década de 1970 y principios de 1980 que las consolas hogareñas lograron penetrar en el público masivamente, y empresas como Atari, Nintendo, Sega y más tarde Sony (NYSE: SONY) comenzaron a batallar de manera épica para abrirse paso en un mercado emergente que avanzaba rápidamente.

De ahí en más, la historia es conocida por prácticamente todos nosotros. La tecnología avanzó de tal manera que todo fue más veloz, más pequeño y más sofisticado. Empresas como Electronics Arts (NASDAQ: EA) y Activision (NASDAQ: ATVI) comenzaron a crear videojuegos de tal realismo, que la industria comenzó a captar también al público adulto.

Las consolas evolucionaron al punto que podíamos obtener horas de entretenimiento ilimitadas en nuestro propio hogar, logrando acelerar la desaparición de los locales de entretenimiento. Hoy en día quedan únicamente algunos de ellos distribuidos a lo largo del mundo, concentrándose principalmente en Japón. Pero si hay algo que caracteriza a los aficionados a la tecnología, es la nostalgia. Podemos tener consolas miles de veces más rápidas y videojuegos dotados de un realismo impactante, pero siempre extrañaremos las épocas anteriores. Así es como surgieron inicialmente los emuladores (programas que permitían ejecutar videojuegos de consolas antiguas o descatalogadas, en consolas más nuevas o computadoras), y esto dio el puntapié para que se abriera paso una nueva industria en gran parte de América y algunos otros lugares del mundo: La fabricación de máquinas arcade retro.

De esta forma, hoy en día es posible adquirir máquinas muy similares a las de los centros de entretenimiento de décadas anteriores, pero con tecnología actual. El mueble, los mandos y hasta la posición de la pantalla, nos hacen sentir como si estuviéramos retrocediendo el tiempo. Sin embargo, dentro de ese mueble ploteado con calcos de clásicos como PacMan o Space Invaders, nos encontramos una computadora de última generación, con centenas y hasta miles de juegos instalados. 

En un principio, la idea era que cada uno pudiera armar un centro de entretenimiento en la propia sala de su hogar, pero con el tiempo, la ansiedad de los más nostálgicos fue más allá, y comenzaron a organizar nuevamente campeonatos de videojuegos clásicos, reuniéndose en clubes locales, disfrutando una vez más del ruido, las luces y ese sonido característico de los carteles de neón que suelen ser un ícono de estos lugares. Algunos dicen que todo tiempo pasado siempre fue mejor, y quizás no se equivoquen en algunos aspectos, pero la industria de la tecnología es tan audaz, que siempre encuentra la forma de fusionar aquello que nos genera fuertes emociones con los últimos avances, logrando así que la tecnología contribuya a hacernos sentir más humanos.

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