Gaceta de Quantfury

👜Moda

A puño y letra

por
Miguel F Colaborador
Walterman fountain pen and signature newell brand nasdaq nwl (1)

Cuando tenía 9 años de edad, estaba a punto de comenzar el cuarto año del ciclo escolar. Todos los años la maestra a cargo de cada curso enviaba una nota a los padres de los alumnos con la lista de utensilios que necesitaríamos para todo el ciclo. Ese año la lista tenía una particularidad, uno de los ítems decía “Una pluma estilográfica”. Escribir con pluma resultaba intimidante para un niño pequeño, pero el programa escolar introducía la materia de caligrafía en ese momento. Viéndolo en retrospectiva, agradezco haber prestado especial atención a esas lecciones, ya que haber conocido de pequeño a los diferentes estilos tipográficos, acortó notablemente mi posterior educación en diseño gráfico.

Un día olvidé llevar mi pluma al colegio y mi maestra me envió al aula contigua para ver si algún alumno de otra clase tenía una de repuesto para prestarme. Al no tener una respuesta favorable, la maestra del curso revolvió su cartera y extrajo un estuche color violeta. Me lo entregó en mano y pronunció una frase que recuerdo claramente hasta el día de hoy: “cuidala como si fuera oro”. Sin dudas era mucha responsabilidad para un niño de 9 años que miraba ese estuche tratando de deducir qué era lo que tenía de especial. En ese entonces la palabra “Waterman” grabada en el estuche no significaba nada para mi.

Pasaron muchos años hasta que descubriera que Waterman, propiedad de Newell Brands (NASDAQ: NWL) es sinónimo de perfección en plumas estilográficas, no solo por su funcionalidad, sino por su belleza estética y el uso de materiales refinados en su construcción. En la actualidad, la pluma Waterman (NASDAQ: NWL) se convirtió en mi regalo predilecto para aquellas personas de mi aprecio que se gradúan en la universidad. Convertirse en profesional incluye firmar documentos y contratos, y algunos de ellos son tan importantes que, bajo mi punto de vista, no deberían ser firmados con un bolígrafo común y corriente.

Sin ir más lejos su inventor, Lewis Edson Waterman, sufrió en carne propia las consecuencias de utilizar una pluma defectuosa en una ocasión importante de su carrera profesional. Lewis trabajaba como agente de seguros y estaba a punto de conseguir que un nuevo cliente firmara un contrato muy lucrativo con su empresa. Pero la pluma que iban a utilizar para firmar el documento era de mala calidad y produjo manchas de tinta en el papel, volviéndolo inutilizable. Lewis no tuvo más remedio que emprender viaje para buscar un nuevo documento. Imaginen su sorpresa al regresar y encontrarse con que su futuro cliente no había esperado por él y además había firmado contrato con su principal competidor.

La desilusión de Lewis unida a su curiosidad, hicieron que comenzara a trabajar en la creación de un nuevo sistema que evitará el goteo de tinta. En 1884 patenta el sistema de acción capilar que permite que la tinta fluya en modo constante desde el cuerpo de la pluma hacia el plumín, evitando asi la acumulación de la misma. El invento revolucionó la industria y se convirtió en el estándar que adoptaron otras marcas. Lamentablemente Lewis falleció unos años después, pero su sobrino Frank se encargaría de honrar su legado, expandiendo la llegada de sus productos a todo el mundo e introduciendo importantes innovaciones como el capuchón y el clip de sujeción.

Hoy en día, Waterman (NASDAQ: NWL) es el segundo fabricante de plumas estilográficas del mundo, y la industria en general sobrepasa los mil millones de dólares anuales. Si bien el uso de la tecnología digital disminuyó notablemente la utilización de documentos en papel, los fabricantes de plumas supieron adaptarse y convertirlas en un objeto de lujo e incluso de colección, aumentando la facturación año tras año mientras disminuye la cantidad de unidades vendidas. En la actualidad encontramos diseños de edición limitada que llegan a valer más de $200 mil dólares, debido a que son fabricadas artesanalmente con materiales como el oro y el diamante.

Por otro lado, supieron posicionarse en mercados en los cuáles la escritura a mano continúa siendo una cuestión tradicional y cultural, como lo es el mercado chino, que actualmente es el mayor consumidor de plumas estilográficas del mundo. La sensación de escribir a mano es irremplazable. El sonido de la pluma rozando el papel y la textura del mismo en nuestras manos, logran que la experiencia sea orgánica y placentera. La caligrafía es una expresión artística que no busca competir con las tecnologías actuales, sino más bien conquistar pasivamente con su belleza.

3
0

¿Quieres publicar un artículo en la Gaceta Diaria de Quantfury? Aprende más.