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Gaceta Diaria de Quantfury

🏀Deportes

La mentalidad “clutch” y el alto rendimiento bajo presión

por
Kevin Ford
Equipo de Marketing de Quantfury

Soy un gran aficionado al tenis. Los últimos 20 años han sido lo que mucha gente considera, la edad de oro del tenis, con 3 leyendas empatadas a 20 en la carrera por la mayoría de los títulos de Grand Slam. Crecí viendo a Federer a principios de la década de 2000, cuando tenía cabello largo, rompía raquetas y tenía un vestigio de bigote. No era el tenista hombre de familia, amado por todos que conocemos hoy. Y para los fanáticos de Federer, Wimbledon 2019 fue desgarrador. No solo porque perdió la final, sino por la forma en que lo hizo: sirviendo 40-0, con tres puntos de campeonato, estuvo a punto de ganar su 21º Grand Slam a la edad de 37 años. Es aún más difícil de entender que habiendo ganado más juegos, más puntos, teniendo menos errores no forzados, más puntos ganadores, aún perdió el juego.

A veces trato de pensar en lo que pasaba por la mente de Federer cuando estaba 40-0. ¿Fue demasiada presión para manejar? ¿Estaba demasiado confiado? ¿Es tan difícil llevar el peso de la grandeza sobre los hombros? Realmente difícil de decir. Pero, por otro lado, ¿qué pasaba por la cabeza de Djokovic? Estuvo acorralado la mayor parte del juego, defendiendo y aun así pudo arrebatarle grandeza al más grande de todos los tiempos (?). Tal vez al intentar entender lo que estaba pasando por su cabeza, podría arrojar más luz sobre lo que realmente significa ser «clutch».

También amo el baloncesto. “Clutch” es uno de esos términos que los medios de la NBA han venido acuñando en los últimos años para definir a aquellos jugadores, que, bajo presión, con el foco en ellos y con tan solo unos segundos, pueden ganar partidos de una manera impecable, espectacular y alucinante. Damian Lillard ha sido uno de esos jugadores “clutch” en las últimas temporadas. Frío, sensato, saliendo con tiros inimaginables, llevando a su equipo a ganar partidos “imposibles de ganar”. Tal vez Jordan te viene a la mente cuando piensas en “clutch”: 3,2,1, ¡Jordan por la victoria! Y eso es todo, los Bulls ganan.

¿Qué hace la diferencia entre ser bueno y ser el más grande? Yo diría que es “clutch”. Y si piensas en el término fuera del baloncesto, puedes comprender su belleza y profundidad. Actuar de manera impecable y eficiente, sin dejar lugar a dudas, respondiendo bajo presión no solo con lo mejor, sino con lo mejor del repertorio.

Durante estos Juegos Olímpicos hubo mucho apoyo hacia Simone Biles, la gimnasta estadounidense de 24 años, que decidió retirarse de la competencia por equipos para priorizar su salud mental. Ella mencionó que cargar con las expectativas de tanta gente era demasiado para manejar. No todo el mundo responde con «clutch» cuando se encuentra bajo presión. No todo el mundo está equipado con «clutch». Hay estudios que mencionan que las generaciones actuales son las menos preparadas para manejar el sufrimiento y el dolor. Como dice un antiguo proverbio de Salomón, «si fallas bajo presión, tus fuerzas son demasiado pequeñas».

También se puede ver el «clutch» en los negocios. Empresas que, bajo presión, al borde del fracaso, han mostrado inteligencia, se han recuperado y no solo han sobrevivido, sino que han prosperado. Nunca olvides que Apple (NASDAQ: AAPL) en 1997 estaba al borde de la quiebra. La gente puede decir que Microsoft (NASDAQ: MSFT) los salvó en tiempos de problemas, pero nunca se puede subestimar la brillantez del hombre detrás del volante.

Una palabra de moda de hace unos años fue resiliencia. Si probabas tenerla es porque eras diferente. Decir que tenías resiliencia durante entrevistas de trabajo era un diferenciador. Creo que el “clutch” abarca mucho más que la resiliencia. Ser resiliente es un aspecto del carácter que se debe mostrar en el lugar de trabajo o en los negocios. Pero ser «clutch», no hacerse más pequeño en momentos de presión y responder sin problemas cuando el centro de atención está sobre ti, es otra cosa.

Naturalmente para mí, siendo miembro del equipo de Quantfury, trabajo todos los días para perseguir “clutch”.

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